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Las pruebas de acceso a los estudios universitarios
constan de dos partes: una común, igual para todos
los candidatos, y otra específica, cuyo contenido
varía según las titulaciones a las que se quiere acceder.
En la prueba común, los candidatos deben acreditar
su madurez en lo que corresponde:
- a la capacidad de comprender e interpretar un texto,
- al dominio de la expresión escrita,
- a la capacidad de análisis, de síntesis y de relación,
- a la capacidad de razonar y argumentar,
- al conocimiento de los diversos contenidos culturales
básicos.
La prueba específica tiene como objetivo comprobar
que el candidato ha adquirido los conocimientos específicos
necesarios para cursar la titulación escogida y que
se siente motivado por esta opción.
El tribunal dictamina si el candidato es "apto", "no
apto" o "no presentado". La nota final se calculará
haciendo la media aritmética entre la puntuación alcanzada
en la prueba común y en la específica.
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