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Un debate candente: deberes sí o deberes no

Publicado en 3 diciembre, 2016
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El modelo pedagógico de la Universitat Oberta de Catalunya ha sido reconocido internacionalmente con diversos premios. Nuestra labor, que data desde 1980, se centra en la transmisión de conocimientos y cultura gracias a la tecnología. Nuestro modelo de evaluación es continuo, lo que permite a los alumnos conocer la evolución durante el curso, y se trabaja con diferentes soportes y formatos de materiales para poder adecuar los contenidos a las necesidades de los estudiantes y ofrecer un acceso múltiple a cada recurso.

Desde nuestra institución defendemos la oferta formativa de calidad: abierta a todas las necesidades de nuestros alumnos; flexible sin dejar de ser exigente; autocrítica; y que busca el modo adecuado para alcanzar la información y ayudar a los alumnos a aprender a través de la experiencia. Por eso, desde nuestro conocimiento, queremos analizar el candente debate sobre ‘deberes sí o deberes no’ que se está produciendo en los últimos tiempos.

Recientemente se ha puesto sobre la mesa la pregunta de cuáles son los verdaderos beneficios de los deberes, si estos sirven para crear hábitos de trabajo, consolidar conocimientos o no. Aunque las opiniones están bastante divididas en este sentido, la mayoría de expertos abogan por racionalizar los mismos, ya que tenemos un sistema educativo con exceso de horas lectivas si lo comparamos con otros países europeos.

Razones para el no a los deberes

Si a todas las horas de estudio en las escuelas, añadimos entre 2 y 3 horas de trabajo en casa, rozamos el exceso, o al menos eso indican algunos de los defensores del no a los deberes.

Toda esta polémica se ha abierto a partir de una propuesta por parte del gobierno francés que indica la prohibición de los deberes en la escuela primaria. Algunos pedagogos se alinean con esta decisión, ya que consideran que los niños se sienten sobrecargados en casa con tantos deberes. Los que piensan de esta manera indican también que todos aquellos deberes que se llevan a casa, podrían haber sido trabajados en la escuela, bajo la supervisión del profesor.

Razones para el sí a los deberes

Del otro lado, algunos expertos defienden el sí a los deberes con el argumento de que la carga extraescolar puede ayudar a los más jóvenes a crear hábitos de trabajo, orden y superación.

Para los que defienden esta postura, los deberes son una forma de estimular el aprendizaje y ayudar a los niños a ser más responsables y dominar algunas destrezas de manera individual, como por ejemplo el razonamiento y la memoria. Claramente es importante la implicación de la familia en la resolución de los deberes en casa, ya que se necesita disciplina y un gran esfuerzo para poder terminarlos.

Una posición intermedia

Entre ambas posiciones, encontramos algunos puntos intermedios con los que estamos bastante de acuerdo. Desde luego, los deberes pueden ser beneficiosos para crear buenos hábitos y ayudar a que los más pequeños aprendan a ser más responsables con sus obligaciones. Sin embargo, el problema se puede presentar cuando no se plantean como una prolongación del colegio o cuando sobrepasan el tiempo no lectivo del alumno, lo que limita sus horas de descanso.

La mayoría de pedagogos indican que los deberes no deberían empezar antes del tercer año de educación primaria. Además, estos no deberían ocupar más de una hora diaria, ya que los niños deben tener tiempo para poder jugar y realizar otras actividades. Los padres deben acompañar el proceso de estudio en casa, sin adoptar el rol de profesores y potenciando los logros, es decir, intentando evitar poner el acento en aquellos puntos débiles del proceso de aprendizaje o reprochando al niño cuando no consigue un objetivo.

Huelgas en España contra los deberes

Toda esta polémica ha llevado a que durante el mes de noviembre se convoquen huelgas para que los niños españoles no hagan deberes. La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos ha sido la encargada de convocar estas huelgas que han tenido bastante éxito.

Según un informe publicado por la OCDE, los alumnos españoles son los que más deberes hacen de todos los países occidentales y, sin embargo, no sirven de mucho. Además, los principales defensores del no a los deberes recuerdan que los mejores sistemas educativos del mundo no tienen deberes.

Sin embargo, la opinión de los profesores es que las convocatorias a las huelgas son desacertadas, ya que no solucionan los problemas de la educación española ni de la sociedad y, simplemente, enfrentan a los padres con los profesores. Desde el lado de los maestros, el verdadero problema no reside en la cantidad de deberes que los niños deben realizar, sino más bien en los problemas que debe enfrentar la educación pública en estos momentos. El debate público en el que las familias cuestionan el papel de los profesores y concluyen de manera sencilla que son ellos quienes lo están haciendo mal, no es del todo adecuado para muchos.

Deberes sí o deberes no: ¿es posible alcanzar un equilibrio?

Los datos del Consejo Escolar de la comunidad de Navarra son reveladores: un 33% del alumnado de primaria y secundaria de dicha comunidad dedica un máximo de 1 hora diaria a los deberes; el 50% de los alumnos dedican entre una hora y media y 2 horas; y sólo un 11,6% dedican más de 3 horas al día a los deberes.

Existen algunos alumnos que no disponen de bibliotecas cercanas, conexión a Internet y/o ordenadores en casa para poder hacer los deberes con mayor facilidad, lo que genera grandes diferencias formativas entre los alumnos más favorecidos y aquellos que no tienen tantas posibilidades de acceso a la información.

Teniendo en cuenta esta realidad, podemos empezar a pensar en algunas soluciones o puntos de encuentro entre ambas visiones del problema. En primer lugar, la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos ha sido muy crítica con el aumento del tiempo de deberes para casa, pero creemos que todo ello se podría solucionar con una revisión de los deberes e intentando enfocarlos como una formación complementaria que se pueda realizar sin la ayuda de los adultos.

Tampoco es del todo cierto que el único modelo educativo que existe y que funciona es el que elimina por completo los deberes (el ejemplo de Finlandia), ya que en el caso de Corea, los niños deben ir a una academia privada después de clase y, aún así, tienen un modelo educativo de los más exitosos de todo el mundo.

El problema de fondo es el exceso y la metodología mal planteada: formas de trabajo heredadas que por el momento no se han intentado adaptar a las necesidades reales de los nuevos alumnos y a los ritmos de la sociedad actual.

Desde nuestra experiencia en la educación, podemos asegurar que es posible encontrar un equilibrio entre el trabajo para casa y las lecciones. Actualmente existen muchos formatos didácticos que pueden servir para que los deberes dejen de ser una obligación pesada y ayuden a mejorar la calidad del aprendizaje de los niños, sin exceder el tiempo de dedicación; ya que creemos muy importante que se respete el tiempo libre de todas las personas, sin importar su edad. Pero especialmente en los niños, contar con tiempo para desconectar del estudio y poder aprender a través de las experiencias de la vida es algo que esencial.

 
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