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Técnicas de concentración para el estudio

Publicado en 14 mayo, 2017
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Para muchas personas las técnicas de concentración pueden ser una forma de obtener sus objetivos de estudio y trabajo. Sin embargo, no es tan fácil para todos concentrarse. Por suerte para los que se distraen con facilidad, lo de sentarse a estudiar y concentrarse se puede aprender coma basta con saber algunas formas de mejorar la concentración y relajarnos. Las personas que tienen dificultades para concentrarse suelen ser de personalidad acelerada o con tendencia a preocuparse más de la cuenta por algunas cuestiones personales o profesionales, incluso si estas no se pueden resolver de forma inmediata. Aunque no podemos negar que existen factores externos que siempre influyen en la capacidad para concentrarse de las personas como por ejemplo las interrupciones por parte de las personas con las que convivimos o una mascota o un hijo pequeño, etcétera. En realidad, la gran mayoría de la dificultad para concentrarnos nace de uno mismo y se puede controlar. Incluso muchos de los factores externos que nos distraen cuando estamos intentando realizar una actividad cómo se pueden controlar bastante bien. Hoy dedicaremos este espacio a descubrir cuáles son las principales estrategias para conseguir mejorar la concentración, decir que no de forma eficaz algunas tentaciones que nos distraen o aprender a comunicar con el resto de personas con las que vivimos que necesitamos de un poco de tiempo a solas para poder concentrarnos y terminar con una tarea con la que nos habíamos comprometido. Sigue leyendo si quieres aprender las mejores formas para concentrarte; te servirá de mucho a lo largo de tus estudios.

Técnicas de concentración para personas que se distraen fácilmente

La primera técnica consiste en crear un espacio propio de trabajo que sea lo suficientemente cómoda para nosotros. La técnica se llama del espacio justamente porque intenta definir un espacio perfecto donde la concentración sea más fácilmente alcanzable. Por ejemplo, aunque muchas personas no lo crean, los espacios limpios y ordenados son mucho más proclives o permiten más fácilmente que nos concentremos. Los espacios que están llenos de cosas o donde no existe una limpieza o una organización, dificultan la concentración. Por otro lado el espacio debe responder a la personalidad del estudiante, por ejemplo hay algunas personas que consiguen concentrarse durante la noche con mayor facilidad, existen otras personas que necesitan del brillo del sol entrando por las ventanas para poder sentirse cómodos y a gusto y entonces se pueden concentrar. Lo mismo sucede con el silencio absoluto y el ruido de fondo: no a todos nos ayuda una u otra cosa. La técnica invita a las personas a preguntarse de qué forma se pueden sentir más cómodas para concentrarse, en qué situaciones suelen concentrarse con más facilidad y replicar dichos factores en un espacio de trabajo definido y casi sagrado para ellos.

La segunda técnica que proponemos es la técnica del objeto. En realidad es un ejercicio mental que consiste en enfocar tu atención en un objeto que se encuentra en el entorno durante 1 o 2 minutos. Se puede observar fijándote en todos los aspectos que lo caracterizan como por ejemplo su textura, sus formas, sus colores mirándolo fijamente. Cuando la mente empieza a deambular o aparecen nuevos pensamientos que no tienen nada que ver con las características de este objeto, se propone intentar no analizar dicho pensamiento, sino dejarlo pasar, ignorarlo y no alimentarlo bajo ningún punto, con pensamientos relacionados. Para las personas que se dejan llevar con facilidad por ensoñaciones mientras intentan concentrarse, este puede ser un ejercicio perfecto. Se puede probar durante un par de minutos cada día para ir creando el hábito.

Una técnica que funciona bastante bien y que también recomendamos probar es la de la respiración. Consiste simplemente en observar la respiración. Es decir ver mentalmente que el aire entra por nuestra nariz y sale lentamente. Es algo parecido al enfoque en un objeto, solo que en este caso se trabaja con los ojos cerrados y simplemente nos imaginábamos el proceso de la respiración como si fuera algo visible. Se puede probar este ejercicio durante 15 respiraciones profundas cada vez para ir creando el hábito. Lo interesante es intentar detectar el momento en el que la mente se empieza a distraer y es justamente en ese instante aplicar está técnica de la respiración durante un poco de tiempo, de forma que vayamos notando como volvemos a nuestro centro de atención.

La cuarta técnica es la de la acción. Esta técnica puede ser bastante recomendada para aquellas personas que necesitan del movimiento para relajarse. Si eres una de esas personas que se relaja a través de la actividad física, te recomendamos que pruebes la técnica de la acción. No quiere decir que tengas que salir a correr cada vez que te distraes durante un estudio, sino simplemente hacer algún pequeño movimiento para restablecer el foco de atención punto por ejemplo puede ser algo muy simple cómo coger un bolígrafo o hacer algún movimiento con las piernas de forma que después de hacerlo te recuerdes a ti mismo que puedes volver a concentrarte en tu tarea. La siguiente técnica que te podemos aconsejar es trabajar con objetivos. Para las personas que suelen estar acostumbradas a trabajar por interacciones o estudiar por capítulos marcándose metas pequeñas, este puede ser el mejor ejercicio. Simplemente se trata de determinar un periodo de tiempo de 5 a 10 minutos en los cuales no aceptamos ningún tipo de distracción mental. Cada vez que se consigue el objetivo podemos ir aumentando el rango de minutos de concentración absoluta. Es muy interesante que, si elegimos este procedimiento, respetemos algunos minutos de descanso entre iteración  e iteración.

Otra excelente técnica que suele funcionar bastante bien para con las personas que tienen dificultad de concentrarse es la técnica de los pensamientos. Se trata de observar los pensamientos que distraen a las personas mientras están trabajando y en vez de ignorarlos, en este caso lo que hacemos es escribir los de forma que puedas ocuparte de ellos en otro momento. Este tipo de actividad descarga muchísimo las personas que tienen que hacer muchas actividades diferentes a lo largo del día porque les permiten aclarar la mente y liberarse de todos aquellos pensamientos que pueden perturbar el momento de estudio. De este modo, podrás concentrarte en lo que tienes entre manos en el momento presente. También recomendamos practicar técnicas de Mindfulness y de meditación, que suelen mejorar muchísimo la concentración

 
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