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Razones por las que estudiar online no es sinónimo de menor calidad

Publicado en 2 abril, 2016
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A finales del año 2014, una encuesta realizada en España reveló que la formación universitaria a distancia ya representa el 15% del total de la educación superior total del país. Para los empleadores, los títulos universitarios emitidos por las entidades de estudios online son tan válidos como aquellos que se consiguen a través de estudios presenciales; pero a pesar de ello y del notable crecimiento de la educación online, muchos dudan de la calidad obtenida en dicho tipo de formación.

La mayor duda que suele atacar a las personas interesadas en estudiar online se refiere a la calidad de los  cursos online  pero no tanto por las materias a seguir, los profesores o la entidad en sí; si no más bien por el tipo de estudios, por la naturaleza del aprendizaje.

A pesar de los muchos beneficios que se pueden obtener al estudiar online, esta duda en relación a la calidad de los estudios a distancia ahuyenta a muchas personas de las aulas virtuales. En contraposición a estos pensamientos, algunos estudios como el realizado por la OBS (Online Business School), estiman que el crecimiento de este tipo de aprendizaje superior no ha hecho más que empezar y que de hecho, para el año 2019 el 50% de las clases se impartirán por medios virtuales.

¿Una moda o una realidad?

Entender que el aprendizaje online no es una moda si no una forma válida y de alta calidad de aprender, no es algo complicado si pensamos en cuántas universidades de prestigio mundial como Harvard ya han iniciado desde hace unos años a impartir cursos completos por vía virtual. Un excelente ejemplo de todo este cambio son los famosos MOOC y la fuerte proliferación de programas de aprendizaje por internet. Cada vez son más las personas y las instituciones que confían en la calidad de este tipo de educación y esto cala en muchos aspectos que a continuación evaluaremos.

Las bibliotecas online

No son pocos los objetos y lugares que han evolucionado con la era digital; pensamos por ejemplo en el correo postal, en los videoclubs o en los teléfonos. La educación también ha evolucionado y esto no quiere decir para nada que ahora sea peor que antes ni mucho menos. Un ejemplo de ello es lo sucedido con las bibliotecas y la curiosa adaptación que estas están llevando a cabo.

Internet es un portal de información inmenso y muy popular que dejó poco lugar a las bibliotecas, antes consideradas como el único centro de conocimiento en el que pasar el tiempo rodeado de miles de libros. Actualmente, con la digitalización de los libros y los documentos, es posible acceder a una red mundial de bibliotecas como la llamada Online Computer Library Center que sería algo parecido a tener todas las bibliotecas del mundo en un solo lugar, consultable desde casa. La OCLC ofrece libros, juegos, material gráfico y mucho más, al alcance de todos y sin límites. La entidad agrupa 72.000 instituciones de 170 países, 92 de las cuales son españolas. Su objetivo es ayudar a las bibliotecas de todo el mundo a seguir siendo relevantes y competitivos, así como a mantener vivo el conocimiento y compartirlo.

También se destaca la solución de WorldCat.Org, que es un catálogo colectivo con más de 347 millones de registros bibliográficos, otra muestra de cómo las bibliotecas pueden ser un complemento perfecto para el aprendizaje y de la relevancia global de la digitalización.

Redes sociales educativas

Para muchos internet sigue siendo un medio de entretenimiento y comunicación mas no una forma de aprendizaje válido. De hecho, es muy común pensar que las redes sociales no sirven para nada más que divertirse y contactar con amigos y familiares; pero nada más lejos de la realidad. Internet nació en un medio universitario y como concepto inicial, ha estado desde siempre unido a la educación; una buena forma de entenderlo es la aparición de las redes sociales educativas, plataformas online que ponen en contacto a todos los involucrados en la educación: profesores, familiares, estudiantes, administrativos del centro educativo, etc. Permite el envío de documentos, entrega de trabajos, consulta de dudas, etc. y se está usando en todos los niveles de educación.

Algunos ejemplos de redes sociales educativas que están teniendo gran éxito entre los estudiantes de todos los niveles son Edmodo, un espacio donde los docentes pueden crear grupos de trabajo abiertos o cerrados y en ellos compartir todo tipo de materiales; educaNetwork, una web donde se pueden compartir archivos, realizar tests online, etc; The Capsuled, red social que permite a los responsables de la enseñanza estar en contacto directo e interactuar con los padres de los estudiantes o Docsity, una fuente de consulta que usan muchos universitarios para intercambiar opiniones y materiales de aprendizaje.

El social learning  usa herramientas, recursos y plataformas de colaboración social con fines de intercambio de conocimiento dentro de un proceso formativo que ayuda a ampliar la experiencia de aprendizaje. El concepto, que guarda relación con la PLE o entorno personal de aprendizaje, desarrolla un tipo de aprendizaje que se suele llama informal porque, aunque deriva de una estructura formada por docentes, se basa en interacciones y colaboración de todos los participantes. El social learning es el concepto que está detrás de todas las iniciativas de redes sociales educativas y para muchos, es parte del futuro de la educación.

Las redes sociales, junto con otras innovadoras ideas para aprender, incluida la educación superior a distancia, son, directa o indirectamente buenas razones que pueden hacer pensar que la educación ha cambiado y que su potencial digital es bastante alto. Internet puede ser visto como un conjunto de herramientas útiles para aprender y estas son solo algunas muestras de ello.

¿Cómo es percibida la educación online por los empleadores?

Ahora bien, algo que preocupa (y mucho) a los posibles estudiantes es qué van a pensar de ellos cuando llegue el momento de presentarse a una entrevista de trabajo si han estudiado online.

Cabe mencionar que, aunque el 47,1% de los universitarios a distancia son mayores de 35 años y el 18,6% superan los 45, la cantidad de jóvenes recién salidos de las escuelas que buscan formarse vía e-learning no hace más que crecer. Esto lleva a pensar que cada vez son más las personas que optan por esta metodología y por tanto, los departamentos de recursos humanos entienden que no tiene por qué considerarse como menos valioso el esfuerzo del candidato.

En segundo lugar, un profesional de recursos humanos sabe bien que el esfuerzo y la constancia necesarias para llevar adelante un curso online se sustentan en una motivación interna real y potente. Estos argumentos pueden servir de ayuda para hacer entender a los empleadores (si es que no han ya reflexionado al respecto) sobre el valor de la formación a distancia. Sin el empuje del grupo, al tener que uno mismo organizarse el horario de estudios, muchas veces compatibilizando este esfuerzo con tantas otras actividades, llevar a cabo una formación a distancia requiere de mucha tenacidad y ganas de salir adelante.

Cada vez más estas cualidades son valoradas por los empleadores que empiezan a entender las razones humanas que otorgan prestigio a la decisión de estudiar online.

Además, con el paso de los años, la modalidad e-learning se ha ido convirtiendo en una forma muy común de estudiar y no como alternativa fácil pues aunque parezca poco importante, empezar un curso online requiere el mismo empeño que uno presencial pero terminarlo, requiere mucho más.

 
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