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¿Qué es el crecimiento personal?

Publicado en 6 agosto, 2015
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Se dice que lo que diferencia a las personas valientes de las cobardes el deseo de las primeras de crecer y convertirse en la mejor versión de sí mismas. Cada uno lo hace a su manera pero es siempre común la motivación de desarrollo.

El crecimiento personal es justamente la actualización de las capacidades humanas, tanto físicas como psicológicas, en las que una persona puede trabajar. El trabajo de crecimiento personal ayuda a que las personas puedan pensar, actuar y sentir de la mejor manera, para así llegar a tener una vida sana y plena en todos los sentidos.

El crecimiento personal no es lo mismo que la psicoterapia ya que esta última se dedica a tratar problemas concretos. Si bien es cierto, ambas metodologías son complementarias en muchos casos y coinciden en sus formas y algunos de sus conceptos de base. La psicoterapia intenta poner orden en el caos y en cambio el crecimiento personal intenta desarrollar las capacidades de la persona, su creatividad, su vitalidad, etc.

Tipos de técnicas para el crecimiento personal

Es posible hacer una clasificación genérica de las tipologías de trabajo en el terreno del crecimiento personal. Estas se pueden englobar en tres grandes grupos, como por ejemplo, las técnicas corpóreo emocionales, entre las cuales encontramos por ejemplo el análisis bioenergético, la terapia primal de Janov, el renacimiento de Orr o la somaterapia. En un segundo grupo, encontramos a las técnicas de autoconsciencia como por ejemplo la terapia Gestalt de Perls, la técnica del control mental de Silva, la sofrología, el ensueño dirigido o la psicosíntesis. El tercer grupo son las llamadas técnicas interpersonales, por ejemplo el análisis transaccional de Eric Berne o el psicodrama, de Levi Moreno.

En todos los casos, las técnicas de crecimiento personal, son proyectos a largo plazo en los que el interesado debe ir trabajando de manera constante durante toda la vida. Los principales elementos del crecimiento personal giran en torno a tres grandes ejes: la consciencia, los hábitos y las herramientas.

Veamos a qué nos referimos con cada uno de ellos.

1. La consciencia

Es común escuchar a las personas hablar del “despertar de la consciencia”, pero para muchos es difícil entender a qué se refieren. Presta atención a aquello que pasa por tu mente, cuáles son las preocupaciones, qué pensamientos te aturden y qué causa esos pensamientos. Este proceso de auto conocimiento se define como consciencia y consiste en el alejamiento abstracto para poder mirarse a uno mismo como si estuviéramos mirando a otra persona para poder hacer un análisis más concreto. Este tipo de consciencia se adquiere poco a poco y no es sencillo ya que a veces, conocer la realidad que se esconde detrás de nuestras preocupaciones no es poca cosa. El proceso de toma de consciencia no siempre es gratificante pero es el paso previo para poder embarcarse en el proceso de crecimiento personal.

Para poder ser consciente, es necesario hacer un trabajo de observación y análisis. De esta forma la persona podrá “pillarse” haciendo cosas que son destructivas o alimentando pensamientos que son negativos. Si una persona es consciente de sí misma y se observa podrá decidir qué hacer con esos pensamientos y acciones que ya ha descubierto que no son positivos. Al tener consciencia, es más fácil poder iniciar un cambio aunque por sí misma, no es suficiente si no únicamente un primer acercamiento a la sanación. Contemplarse a uno mismo y notar las reacciones es la clave para conocerse a uno mismo, estar alerta de los pensamientos y las sensaciones que crecen en ti se debe convertir en una rutina, la misma que permitirá el crecimiento.

2. Los hábitos

La segunda parte del crecimiento personal viene relacionado con los hábitos que llenan nuestra vida. Los hábitos no son únicamente mentales si no también físicos y requieren de una disciplina. Para poder ser disciplinados es importante conocer los beneficios de dicha disciplina y ser muy consciente de la necesidad de ejecutar cambios para convertirnos en mejores personas.

Por ejemplo, tras ser consciente del daño que causan cierto tipo de pensamientos, es posible adoptar el hábito de impedir que la mente vague saltando de una idea a otra sin rumbo y con la única finalidad de amargar el día. Este hábito de escuchar con más atención los pensamientos profundos y pararlos cuando no son positivos, es posible con mucha práctica.

Otro buen ejemplo puede ser el de no dejar que tu cuerpo no se levante de la cama. Caminar, evitar el desgano y la desmotivación son las mayores fuentes de fuerza vital. El hábito de estar activo es clave para el desarrollo de la persona, en el fondo, se trata de un modo tácito de decirse a uno mismo cuánto desea seguir vivo.

3. Las herramientas

La tercera esfera del crecimiento personal intenta trabajar sobre las herramientas que las personas tienen a su alcance para poder hacer efectivo el cambio hacia adelante. En este sentido existen una gran variedad de herramientas de diversos tipos. La recomendación básica es ir probándolas hasta encontrar aquellas que son más útiles para cada uno de acuerdo a sus creencias y estilo de vida. Asimismo, en la búsqueda de las herramientas, es importante no perder el foco y seguir intentándolo con paciencia y el deseo profundo del desarrollo.

Algunas de las herramientas más usadas por terapeutas y profesionales del crecimiento personal:

3.1 Las técnicas de relajación. es importante saber que todos necesitamos algún momento en el día para respirar y relajarnos. La vida actual es rápida y exigente y muchas veces se descuida la tranquilidad y esto nos lleva a tomar decisiones equivocadas o a reaccionar de manera diversa a la que dicta nuestra propia personalidad. Las técnicas de relajación hacen uso de la respiración y el pensamiento para notar la calma interior.

3.2 Las afirmaciones. Para muchos, esta técnica de desarrollo personal es muy eficaz. Consiste en llevar consigo una tarjetita con una frase motivacional que se debe leer varias veces al día. Este tipo de iniciativa ha ayudado a mucha gente a dar un giro positivo a sus vidas. Algunas afirmaciones pueden ser por ejemplo “me gusta vivir”, “mi vida tiene sentido”, “hoy voy a ser feliz”, etc.

3.3 La lectura. Existe un sinfín de autores que han dedicado mucho esfuerzo a plasmar en libros sus pensamientos y aprendizaje. Las lecturas de autoayuda pueden ser un camino excelente para descubrir nuevas técnicas de desarrollo personal. Basta con echar un vistazo a las librerías e ir buscando el estilo preferido de cada uno.

El desarrollo personal es un proyecto de vida que se ayuda a moldear nuestro comportamiento de acuerdo a lo que esperamos que suceda con nuestro futuro. Se trata de un proceso de descubrimiento interno que te puede ayudar a superarte y conseguir tus metas reforzando tus capacidades personales y dándote las herramientas para acabar con las debilidades de tu personalidad. Existen profesionales del coaching encargados de ayudar a las personas en este camino, algo que sin duda puede ser una excelente opción para aquellos que no saben por dónde empezar su desarrollo personal. Lograr el cambio es posible, basta poner un granito de arena para mejorar y entender la importancia de la autorrealización no solo de cara a la sociedad si no también frente a uno mismo. Anímate a crecer.

 
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