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Nutrientes alimenticios, ¿cómo los obtiene nuestro cuerpo?

Publicado en 14 febrero, 2017
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Aprender a reconocer cuáles son los principales nutrientes alimenticios que nos ayudan a mantener una buena salud es muy importante; nos permite entender cómo funciona nuestro cuerpo y cómo podemos darle lo que necesita. Una vez que sabemos medianamente qué necesitamos, tenemos que empezar a descubrir el cómo, es decir, de dónde obtenemos dichos nutrientes alimenticios que tanto necesitamos.

Durante la vida, las necesidades de nutrición pueden ir cambiando y, por tanto, hay que saber también cuáles son las necesidades nutricionales de cada etapa de nuestra existencia. Este tipo de cultura es de vital necesidad, porque puede implicar un verdadero cambio en nuestra dieta. Hoy dedicamos este post a ayudarte a descubrir cómo nuestro organismo obtiene los nutrientes desde la alimentación.

Nutrientes alimenticios: ¿cómo los obtengo?

– En primer lugar, el agua. Lo más básico. Hasta un 66% de nuestro cuerpo es agua, sirve para limpiarnos, regularnos y hacer que los nutrientes lleguen a todos lados. ¿Cómo obtenerla? Bebiéndola en la cantidad correcta: de 6 a 8 vasos al día (o más si tuvimos diarrea). Los caldos, jugos y otras bebidas isotónicas, como Gatorade, también cuentan.

– Los minerales y las vitaminas. Son los que ayudan a regular todos los procesos de nuestro organismo. Cada uno tiene su punto fuerte, pero para no entrar en detalles, te podemos decir que para obtener sus nutrientes de los alimentos, es necesario tener una dieta balanceada y, en algunos casos, complementar con suplementos.

– Los carbohidratos. Los de la mala fama son los mismos que en realidad nos ayudan y mucho. Nos dan energía rápida, entran en la sangre como glucosa que en nuestro cuerpo es como combustible para no tirar de las reservas de grasa. El pan, las pastas, los granos, las frutas, las verduras… son todos excelentes fuentes de carbohidratos. No debemos pensar que los carbohidratos son malos, porque realmente muchos de ellos son fuente de fibra y absolutamente necesarios para nuestra salud. Algunos es cierto que tienen muchas calorías y no nos ofrecen mucho a nivel nutricional (por ejemplo, el azúcar blanco y moreno). Lo más recomendable: consumir granos integrales, frutas y verduras.

– Las proteínas. Ellas ofrecen al cuerpo las unidades estructurales (aminoácidos) que ayudan a nuestro cuerpo a realizar sus actividades diarias. En pocas palabras, las proteínas reparan las células viejas, crean hormonas, nos mantienen sanos, crean nuevas células, etc. Si no las tenemos, nos enfermamos o nos recuperamos con mayor dificultad de las enfermedades. Las obtenemos de los lácteos con poca grasa, de la carne magra, del pescado, de los huevos, de las nueces y de las lentejas, principalmente. Son realmente muy necesarias y no debemos desatender su consumo. En el caso de seguir un dieta vegana, se debe intentar compensar con proteína vegetal para seguir recibiendo el aporte nutricional adecuado.

– Las grasas. La grasa ayuda a que algunas vitaminas se muevan en nuestro cuerpo, es decir, a que se absorban. También sirve como protección para los órganos y nos ayuda a producir células nuevas y hormonas. Cuando el cuerpo genera exceso de calorías en forma de grasa, esta se queda almacenada como reserva. A diferencia de los carbohidratos o de las proteínas, estas  dan más calorías, pero hay que saber diferenciar, porque hay 3 tipos diferentes de grasas.

Las saturadas, que están en las carnes y los lácteos enteros, solo provienen de los animales y aumentan el valor de colesterol en la sangre. Las monoinsaturadas y las poliinsaturadas están, en cambio, en los alimentos vegetales como las verduras, el maíz, la soja, las nueces, los granos, etc. En los pescados, por ejemplo, encontramos ácidos grasos omega 3 y 6, que son grasas poliinsaturadas y que nos ayudan a reducir el colesterol malo; estos últimos los encontramos en alimentos como el salmón o el atún. Las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas nos ayudan también a tener bajos los triglicéricos, que son una de las causas más comunes de enfermedades cardíacas y, además, aumentan el riesgo de tener accidentes cerebrovasculares. Por tanto, te recomendamos consumir grasas, sí, pero mejor si se trata de monoinsaturadas y poliinsaturadas. Aléjate de los fritos o de los alimentos procesados porque no aportan mucho a nivel nutricional.

Esperamos que con esta información puedas mejorar tu dieta diaria y tener una vida mucho más saludable. Te esperamos en nuestras próximas publicaciones.

 
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