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Las intolerancias alimentarias

Publicado en 24 marzo, 2014
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Tras el nacimiento de un bebé, al menos en nuestra sociedad, se hacen determinados protocolos para ver cuál es su estado de salud.

Entre las primeras pruebas, los médicos quieren comprobar que el bebé puede respirar por sí solo. De ahí es donde viene el tópico de esperar a oír el llanto de los niños como prueba de que respiran. Por otro lado, también hay que comprobar si tienen el reflejo de búsqueda o de hociqueo (intentan contactar con la boca del que le ha tocado y realiza movimientos de succión). Si se da el caso, el bebé es capaz de comer por sus propios medios.

También se suele hacer la llamada prueba del talón. Este protocolo consiste en sacar una minúscula muestra de sangre del bebé y analizarla para ver si sufre de algún trastorno metabólico. Estas condiciones son poco comunes en los recién nacidos, pero si la respuesta es positiva, pueden condicionar de forma considerable la realidad de esa criatura. Muchos desconocen que esta muestra de sangre se saca para ver si el bebé sufre de intolerancia alimentaria.

En caso de que el niño padeciera de fenilcetonuria, el bebé no podría procesar el aminoácido de la fenilalanina, muy presente en las proteínas de variados orígenes alimentarios. En estos casos, la fenilanina se acumula y conetra en la sangre, lo que puede generar lesiones en el cerebro, produciendo un retraso mental severo. Traigo este ejemplo para enseñar cómo se hacen las pruebas diagnósticas a la detección de la intolerancia alimentaria, un problema sobre el que se puede obtener más información haciendo un curso de dietética y nutrición que profundice en este aspecto.
La detección de las intolerancias alimentarias se desarrolla ante la sospecha de encontrarnos ante una. Pueden tener diversos orígenes: farmacológicos, enzimáticos o indeterminados. Se pueden conocer a través de las pruebas diagnósticas que se consideren necesarias. Si alguien piensa que es intolerante a la lactosa, se le harán unos análisis de la cantidad de hidrógeno que expira tras hacer una sobrecarga. Si se piensa que se puede padecer fenilcetonuria, se le realizan análisis genéticos, de sangre y de orina. Si uno tiene la galactosemia, se le harán pruebas específicas en este caso. Y así con todas las intolerancias.

 
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