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La habilidad de trabajar bajo presión

Publicado en 14 junio, 2017
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A quienes alguna vez han estado buscando trabajo intensamente la frase “trabajar bajo presión” les sonará y mucho. Es cada vez más común ver que esta habilidad se manifiesta como una de las más interesantes a la hora de postular por un trabajo. ¿Qué impulsa a las empresas a buscar este tipo de características en los candidatos? y sobre todo, ¿cómo entender este pedido y cómo aprender a trabajar bajo presión sin caer en las garras del estrés? Esto y mucho más, te lo explicamos aquí. Sigue leyendo.

Trabajar bajo presión: Una habilidad muy valorada

Aprender nuevas habilidades y haber aprendido algunas competencias específicas son claves para obtener un trabajo bien remunerado en la actualidad. No está de más recalcar la gran dificultad que implica para los jóvenes el buscar trabajo, en buena parte por la competitividad del mercado laboral y en parte, porque las empresas cada vez piden más. Los profesionales de los recursos humanos tienden a demandar habilidades que van más allá de la experiencia laboral o de la formación académica y esto hace que los demandantes de empleo tengan que prepararse también a nivel personal para poder enfrentar un proceso de selección. Entre las principales habilidades que se suelen pedir en los últimos tiempos destacan la capacidad de completar tareas de forma rápida, la organización autónoma bajo presión, el trabajo en equipo y, aquí viene lo más interesante: saber soportar el estrés o lo que es lo mismo “trabajo bajo presión”.
Partimos de una idea básica: No todas las personas tenemos la misma capacidad innata para resistir ciertas situaciones que pueden ser inquietantes. Algunas sufrimos trabajando bajo presión y otras, lo aceptamos de forma positiva. Lo importantes es, en este caso, saber gestionar el estrés y no tanto “aguantar la presión”. En algunos puestos, esta capacidad resulta muy importante. Existen algunas profesiones típicamente “estresantes” porque se deben alcanzar objetivos muy específicos, como por ejemplo, llegar a un número de ventas o de nuevos contactos al mes. Sin embargo, ya no son solo algunas las profesiones que requieren de una gestión del estrés avanzada como habilidad, porque en general, actualmente todos los puestos de trabajo tienen como característica común un alto nivel de presión.

 ¿Qué significa “saber trabajar bajo presión”?

Ante esta realidad, son muchos los expertos que sean empezado a preguntar qué tan beneficioso puede ser trabajar bajo presión, no sólo desde el punto de vista de la productividad empresarial, sino también desde la visión del individuo que se enfrenta a dicho a presión y su salud, tanto mental como física. Los expertos en recursos humanos aseguran que trabajar con cierta presión puede llegar a optimizar la actividad del individuo y aumentar la productividad. Pero, cuando la persona no sabe manejar este tipo de situaciones, puede sentirse estresado, aumentar así su cansancio y reducir su rendimiento. Por lo tanto, resulta muy importante enseñar a las personas a ser productivas trabajando bajo presión.
Esto quiere decir que el empleado debe saber planificar, organizar, priorizar, delegar y decir que no en algunas ocasiones. En realidad, esto sería lo que los recruiters buscan cuando dicen que necesitan a una persona que sepa trabajar bajo presión.
Además de tener estas habilidades, para poder mejorar la incidencia de la presión en el trabajo, las personas tienen que saber gestionar sus emociones y sus condiciones individuales. Esto quiere decir que, también cuando existen algunas dificultades en la vida personal, no se deben llevar al trabajo ni viceversa. Para ello, hay que tener algunos hábitos de vida saludables como por ejemplo, dormir todas las horas que el cuerpo necesita desconectar tener la capacidad de desconectar del trabajo en algunas ocasiones, tener una buena capacidad de autoorganización y realizar actividad física.
Por tanto, no se trata simplemente de poder resistir un gran número de tareas realizadas todas a la vez. Tampoco se trata de desarrollar una capacidad extraordinaria de multitasking. Se suele confundir mucho el saber gestionar el estrés con abarcar el mayor número de actividades posibles en el entorno de trabajo. Esto es un grave error porque realmente, no se trata tanto de cantidad sino de calidad. El trabajador debe saber cuáles son sus funciones y como las puede realizar de manera efectiva y eficiente, sin caer en presiones o en sentirse estresado o incapaz de realizar dichas actividades. Trabajar bajo presión no debe ser un sinónimo de vivir bajo estrés y aparentar que este no existe.
No es una habilidad de resistencia, sino de orden mental y funcional.

Cómo aprender a trabajar bajo presión

 Por lo general, las personas que tienen la habilidad de trabajar bajo presión de forma relajada, son personas que conocen bien el funcionamiento de la empresa, qué se saben sentir como las consigo mismas y conocen sus límites. Conocerse a sí mismo y cultivar la autocrítica son medios muy eficientes para poder aprender a trabajar bajo presión pero también es muy importante saber decir que no. Como decíamos, comprometerse con actividades imposibles o intentar ejecutar entregas con tiempos excesivamente limitados, puede ser el foco de desarrollo del estrés en el trabajo y para poder evitarlo basta con saber decir que no a tiempo. Encontrar el equilibrio entre decir que no y aceptar nuevos retos es una de las mayores pruebas que los profesionales deben enfrentar en la actualidad en el trabajo.
Para aprender a trabajar bajo presión es muy recomendable ser ordenado punto llevar una agenda diaria con todas las actividades que se deben cumplir cada día es una forma muy práctica de priorizar las tareas y llevarlas a buen fin. Otro consejo a tener en cuenta consiste en evitar las reuniones interminables o poco productivas o limitar las en la medida de lo posible. Poner un deadline a cada una de las reuniones que tengamos que desarrollar a lo largo del día, es una de las mejores opciones y es sorprendente cuánto se aprovecha el tiempo cuando existe una limitación horaria. Otro consejo para aprender a trabajar bajo presión es practicar la negativa algunos pedidos que no forman parte de las prioridades del día. Las prioridades deben ser elegidas en base a objetivos mayores, que deben ser claros en todo momento.
 
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