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Estudiar toda la vida: la formación nos hace mejores

Publicado en 30 noviembre, 2016
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Cuando pensamos en estudiar, es posible que nos vengan a la mente muchos beneficios profesionales. Lo primero que se puede pensar es que los estudios son un medio para abrirse camino en el mundo laboral, que cada vez es más competitivo; que es una llave para poder subir de categoría o de posición en el trabajo actual, o que puede ser una fórmula perfecta para poder cambiar de rumbo en la esfera profesional.

Sea como sea —y sin importar la edad o el sector—, estudiar está considerado como uno de los principales medios para el crecimiento profesional. Sin embargo, existen muchos otros aspectos en los que puede ser bastante gratificante mantenerse activo en el estudio y en el aprendizaje.

Se tiene la idea de que sólo algunos profesionales, como por ejemplo los médicos o los abogados, tienen la obligación de actualizarse estudiando. No obstante —aunque es cierto que los médicos deben aprender las nuevas técnicas, investigaciones y novedades en medicina; y los abogados deben conocer las nuevas legislaciones y decretos— con la velocidad con la que cambien las cosas actualmente en todos los ámbitos, resulta imposible imaginar un solo sector en el que no sea necesario actualizar los conocimientos obtenidos tras los estudios.

Pensemos, por ejemplo, en un profesional del ámbito del marketing: aunque pueda tener muchos años de experiencia, si hoy en día no tiene conocimientos de marketing online, se pierde una buena parte de lo que está sucediendo en dicha esfera (que crece cada año). Lo mismo pasa si pensamos en un arquitecto, un ingeniero industrial, un profesor, o cualquier otro profesional.

Estudiar tiene ventajas sociales

Estudiar tiene varias ventajas a nivel social, ya que, sin importar qué título de estudio o qué materia te interese, aprender cosas nuevas es una forma de tener más cultura y de engrandecer los círculos sociales en los que te mueves. Adquirir nuevos conocimientos es una forma de conocer personas con intereses parecidos a ti y un medio para abrirte a nuevas experiencias y a nuevos grupos de personas.

Aunque no se suele pensar en este tipo de ventajas a priori, es una de los principales puntos que señalan como positivos las personas que están acostumbradas a estudiar toda la vida.

Beneficios físicos

Cuando estudiamos algo nuevo, el centro del lenguaje en el cerebro aumenta. Por ejemplo, cuando nos dedicamos a estudiar una nueva lengua, muchas áreas vitales de nuestro cerebro crecen.

Diversos estudios afirman que el bilingüismo es lo mejor para retrasar la enfermedad de Alzheimer en personas que son susceptibles. De hecho, la gran mayoría de personas que padece principios de esta enfermedad, suele tener como parte de su tratamiento cursos que les ayudan a mejorar la memoria.

Estudiar toda la vida te ayuda a aprender cada vez más. Por ejemplo, las personas que son bilingües pueden distinguir idiomas que ni siquiera han escuchado antes, o tienen más facilidad para aprender una tercera lengua.

Muchas personas se preocupan por mejorar su aspecto físico haciendo dietas y rutinas de ejercicio, pero no se debe descuidar la parte mental. Todos tenemos cosas pendientes que nos gustaría aprender: algunos quizás querrían dedicar alguna parte de su tiempo a actividades artísticas; otros, a aprender un idioma; otros, a intentar estudiar una nueva carrera totalmente diferente a la ya concluida.

Entrenar el cerebro es una inversión que dura para siempre, porque el aprendizaje obtenido nos acompañará toda la vida y cuanto más se aprende, más se desea aprender.

Beneficios emocionales de estudiar

En el aprendizaje se adquieren además habilidades, conductas y valores que surgen como resultado de la instrucción y la observación. Para poder aprender es necesario tener enfoque, voluntad y disciplina.

Tal y como se ha podido saber gracias a diversos estudios científicos, estudiar toda la vida enriquece la propia experiencia personal, alimenta el espíritu y ayuda a las personas a resolver problemas cotidianos con mayor facilidad. La rutina de estudiar, a nivel psicológico, genera en muchas personas algunas conductas positivas como, por ejemplo, la responsabilidad y la constancia.

El aprendizaje es un proceso de construcción activo donde el protagonista eres tú mismo y, por lo tanto, el éxito depende de la decisión y la firmeza de cada persona. Emocionalmente, aprender y estudiar de manera continua benefician notablemente a la creatividad, ya que tendrás la posibilidad de realizar nuevas y mejores asociaciones mentales. Además, mejora la resiliencia o la capacidad para enfrentar los obstáculos de la vida sin entrar en crisis o enfermar.

También es una forma de aumentar la autoestima, ya que la persona se siente mucho más competente y capaz de enfrentar las diversas situaciones de la vida, por muy difíciles que éstas puedan llegar a ser.

También se desarrolla la capacidad para resolver los problemas y se estimula el pensamiento positivo. Los psicólogos aseguran que estudiar ayuda a que las personas desarrollen emociones de bienestar y potencien la actitud optimista de cara a la vida.

En la vida nunca dejamos de aprender

Dicen que la vida es un continuo aprendizaje. Hablar con cualquier persona que está en el tramo final de su vida es descubrir que lo único que siempre pasó a lo largo del tiempo es que aprendieron cosas nuevas.

Mantener viva la curiosidad por aprender y estudiar, es mantener también la curiosidad por vivir. Para realizar nuevos aprendizajes es importante, por tanto, estar abierto a nuevos conocimientos, así como una estructura de pensamiento flexible. No te preocupes si por ahora no la tienes, ya que esto también se va adquiriendo con el tiempo. Para las personas que no han estudiado todavía, pero que tienen ganas de aprender y desarrollarse como profesionales y seres humanos, se recomienda comenzar de manera gradual en los hábitos y conductas de la vida cotidiana que pueden ser más sencillos.

 
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