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Cómo utilizar una incubadora de empresas para emprender

Publicado en 11 enero, 2017
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Las incubadoras de empresas son organizaciones creadas para reforzar el desarrollo de otras empresas y asegurar, en cierta medida, el éxito de los proyectos empresariales que tienen más potencial. Obviamente, para ello, cuentan con muchos recursos diferentes que facilitan ese desarrollo: tienen un equipo de especialistas en servicios empresariales, gestión de proyectos y consultoría, cuentan con expertos en marketing y ventas, dan capacitaciones, ayudan a los emprendedores a dar acceso a una red de contactos que puede facilitar el networking, hacen coaching si es necesario, etc.

En definitiva, una incubadora es una organización que tiene todos los recursos que son necesarios para impulsar un proyecto empresarial, incluida la parte gestional y económica.

Cómo funciona una incubadora de empresas

En general, proporcionan asistencia para crecer. Esta asistencia tiene varias aristas, ya que intenta cubrir todas las posibles necesidades de las empresas incipientes o de los emprendedores que acaban de crear una startup.

En primer lugar, cabe decir que cuando se tiene una idea de negocio, esta no es suficiente por sí misma, ni siquiera si se trata de la mejor idea de todos los tiempos. Una idea, sin un plan completo bien desarrollado y estructurado, no funciona. Esto será seguramente lo primero que te digan si vas a una incubadora de empresas. Ellos tienen la capacidad de ayudar a los empresarios a gestar su plan, proyectando el desarrollo y la ejecución del emprendimiento. Esta tarea, aunque se pueda imaginar sencilla, tiene muchas dificultades y conviene tomarlo con pinzas y dejarse ayudar.

Muchos emprendedores novatos o con poca experiencia en esta parte de inicio de las empresas, suelen acabar desilusionados del trabajo de las incubadoras de empresas, ya sea porque no comprenden la necesidad de cumplir con la creación de un plan de proyecto, porque no lo consideran prioritario o porque tienen demasiada prisa en lanzar su idea al mercado.

Sea como sea, lo que recomendamos es no alarmarse. Las incubadoras tienen las herramientas para impulsar el desarrollo de nuevas empresas, desde su nacimiento (por eso se llaman “incubadoras”). Y se han vuelto tan populares porque se ha comprobado que realmente sí funcionan.

Evaluación técnica del proyecto

Con la ayuda de una incubadora de empresas es posible evaluar la viabilidad técnica, financiera y de mercado de un proyecto cualquiera; aspectos que a veces escapan de las manos de los profesionales cuando deben iniciar un proyecto. Las evaluaciones técnicas permiten a los emprendedores desarrollar también planes de marketing y ventas, modelos de negocio alternativos para monetizar mejor la idea, modelos legales más adecuados para la actividad y asesoría para llevarlos adelante, etc.

También la contabilidad, como parte técnica del proyecto, puede convertirse en un problema para los empresarios que desean avanzar con una startup, ya que no siempre tienen tantos conocimientos en dicho terreno, aunque sí conozcan bien el core business.

El apoyo de las incubadoras de empresas: tres etapas de trabajo

Por lo general, la asistencia que proporciona la incubadora de empresas pasa por tres etapas bien concretas y que se diferencian entre ellas con claridad:

  • La preincubación: momento en el cual se brinda al emprendedor una orientación para que sepa cómo debe desarrollar el plan de negocio de su empresa. Es una parte inicial, donde seguramente te sentirás muy abrumado por la cantidad de información recibida; pero que, sin duda, de ser aprovechada, puede darte grandes beneficios.
  • La etapa de incubación propiamente dicha: momento perfecto para revisar el trabajo previo, dar seguimiento a la implantación y a las operaciones dentro del marco del desarrollo del proyecto. Se revisan todos los procesos y se mejoran o perfeccionan algunos de ellos, si es necesario.
  • La postincubación: esta es la última etapa y se aplica después de haber puesto en marcha la empresa, como parte de la metodología de mejora continua.

¿Qué proceso siguen las incubadoras de empresas?

El proceso empieza cuando el emprendedor plasma en algún formato una idea de negocio que desee llevar a cabo. No importa si se trata simplemente de un papel, a veces así también se puede entender bien lo que se desea hacer. Cuando este primer paso inicial se ha dado, se puede acudir directamente a la incubadora, donde se programará una entrevista personal con el representante de la misma.

De la entrevista se sacarán varias conclusiones que serán ya de por sí muy esclarecedoras para el empresario o potencial empresario. Se clarificará la idea del negocio conforme con la entrevista y se elaborará un resumen de los siguientes pasos y de los objetivos que se desea alcanzar; así como las características de la futura empresa.

Seguramente te asignarán un asesor especializado con quien iniciarás un proceso de retroalimentación. Entre el asesor y el empresario se delineará el plan de negocios. Aproximadamente se necesitarán dos semanas para realizar este proceso de feedback y modificaciones. Este momento es muy importante porque puede ser crucial en la definición del negocio a llevar a cabo.

A continuación, el plan de negocios pasará a evaluación. Existe un comité que evalúa los proyectos, un grupo de personas internas a la organización de la incubadora de empresas que analiza si el proyecto es viable o no. En este punto, es importante que todo esté bien compacto y que se entienda a la perfección la idea y el modelo de negocio ya que de no ser así, el proyecto podría ser rechazado.

Ahora, el comité puede decir que lo acepta o que lo rechaza. En caso negativo, se sugieren adecuaciones y se vuelve a la fase inicial de resumen de proyecto. Nuevamente se pasa a tratar con un asesor especializado y se revisan los comentarios realizados por el comité con el fin de mejorar la idea o adaptar algunos de los puntos del plan de negocios a los requisitos del comité. En caso positivo, se va adelante con la fase de incubación o puesta en marcha del proyecto en sí.

Durante el proceso de incubación que se lleva a cabo con una incubadora de empresas, se recibe asesoría en varios aspectos que resultan de gran valor para cualquier empresario:

  • Administración.
  • Aspectos legales.
  • Aspectos contables.
  • Finanzas.
  • Diseño e imagen.
  • Estrategias de marketing y ventas.
  • Aspectos relacionados con el comercio internacional.
  • Otros

Cuando se concluye con el plan de negocio de la mano del asesor asignado por la incubadora de empresas, la startup empieza sus operaciones directamente, pero no se pierde el contacto con la incubadora; en realidad, se sigue recibiendo asesoría como mínimo 12 meses más. Esto permite que la relación tenga continuidad y asegura que se cumpla efectivamente con el plan de negocios preestablecido por ambas partes. Es interesante este punto pues da mucha seguridad y ayuda a los empresarios a salir adelante durante ese primer periodo de inicio de operaciones que, por lo general, suele ser complejo y lleno de problemáticas de diferentes índoles.

 
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