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Cómo adquirir unos buenos hábitos de estudio

Publicado en 17 abril, 2017
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Tener unos buenos hábitos de estudio asegura ser más competitivos y no solo durante el periodo de estudios sino también a lo largo de la vida profesional ya que nos da la capacidad de tener las técnicas adecuadas para poder aprender. La buena noticia es que sí se puede aprender a aprender, por eso hoy te vamos a proponer algunos métodos para que puedas adquirir unos buenos hábitos de estudio ya que usar las técnicas adecuadas, será el factor que te permitirá inclinar la balanza hacia el éxito académico de cualquier estudiante.

Buenos hábitos de estudio que puedes cultivar desde hoy

Los estudiantes de éxito suelen tener buenos hábitos de estudio, incluso si no saben exactamente cuáles son estos, de forma natural saben cómo estudiar. Estos son algunos de los más comunes y te servirán como ayuda para que tú también puedas mejorar tu proceso de aprendizaje.

1. Divide y vencerás.

Intentar no estudiar demasiado en una sola sentada es una excelente idea. Si tratas de estudiar demasiado en un solo día, o si te fuerzas a estudiar 4 horas seguidas sin descanso porque no tienes más tiempo o porque crees que solo así conseguirás buenos resultados, estás equivocado. Es mejor espaciar el trabajo pendiente o los capítulos que te faltan estudiar y dividir el esfuerzo en periodos de tiempo más cortos. Tomar estos pequeños descansos te ayudará no solo a estar más fresco, sino que permite que tu mente asimile las lecciones más fácilmente y restaura tu energía mental.

2. Planificar con tiempo el estudio.

El tiempo de estudio es todo el tiempo que dedicas al curso, es decir, no solo el momento en el que, habiendo recogido toda la información, te sientas a repasar las lecciones. El tiempo de estudio es todo lo que haces que es relativo al trabajo universitario: leer, trabajar en la tesis, analizar unos resultados o estudiar para una evaluación concreta. Teniendo claro el concepto, un buen hábito de estudio a crear es el de planificar estas actividades con tiempo, pero incluyéndolas todas en el calendario, no solo las de estudiar propiamente dicha. Si no sabes cuánto tiempo dedicar a cada cosa, no tengas temor de preguntarlo a tu tutor, quien te podrá dar un número de horas recomendadas de dedicación para cada plan. Obviamente, dependerá en gran medida de tu facilidad o dificultad para aprender algunos temas; habrán algunos que te resulten muy sencillos y otros en los que deberás invertir más tiempo. No desesperes y simplemente crea tu horario de estudios y síguelo siempre.

3. Empieza a estudiar según lo planeado

Si retrasas tu inicio de estudios, a pesar de haber creado tu plan de estudios, tendrás que cambiarlo todo y entrarás en la dura rueda de la procastinación o lo que es lo mismo “dejarlo todo para el último momento”. Si lo haces, no conseguirás tener las cosas hechas cuando realmente deberías, podrías estar poniendo en peligro todo tu plan y el éxito de tu vida profesional. Es mejor que respetes el plan y que lo sigas con mucho orden y responsabilidad.

4. Estudiar siempre a la misma hora

Un truco que las personas suelen llevar a cabo como un buen hábito de estudio es tener un horario específico para el estudio o el repaso de las materias. Si deseas, puedes hacerlo por la mañana o por la noche, lo interesante es que tú mismo decidas cuál es el mejor momento para hacerlo. Estudiar a la misma hora convierte el estudio en una rutina que se suma a otras más básicas como podría ser dormir o comer. De este modo, el cerebro se prepara con tiempo y ya sabe cuándo es el momento de estudiar.

4. Ponte metas a corto plazo

Las metas parciales serán el modo más sencillo para mantener la concentración y observar el progreso que vas haciendo. Puede ser algo tan sencillo como simplemente tener la meta de dominar un tema concreto, un capítulo del temario, etc. Debes poner metas realistas, que se puedan medir y que te acerquen a un objetivo más grande poco a poco. Obviamente, si te planteas algunas metas, deberás también hacer un seguimiento de la consecución de dichas metas.

5. Lo más difícil primero

La parte más difícil de lo que debes estudiar será lo que te recomendemos estudiar primero. Si te recomendamos esto es por una sencilla razón: más que probablemente la parte más difícil del temario será también la parte que más tiempo te quite, por eso, mejor empezar por ahí, de forma que el resto de temario lo podrás ir desarrollando poco a poco en el tiempo pero con más calma porque al menos, la parte más compleja ya la tendrás dominada. Por tanto, recuerda siempre: lo más difícil primero.

6. Revisar apuntes antes de empezar a estudiar

Antes de asignar los temas al plan de estudios, es importante que revises bien las notas. Puede que en tu recuerdo, el tema sea más difícil de lo que es en realidad o todo lo contrario. Si sueles tomar notas o apuntes durante las clases, te recomendamos que las revises antes de hacer tu plan de estudios para evitar que te equivoques en el orden de asignación del estudio.

7. Ten siempre alguien a quien acudir

Aunque no parezca un hábito de estudio, sí que lo es. En el tiempo de estudios, notarás que se crearán algunas amistades de estudio que son fundamentales. Aunque seas una persona de las que aprecia estudiar en soledad, te recomendamos sin duda que tengas algún amigo o amiga con quien puedas contrastar la información, consultar algunos detalles del temario, etc. Recuerda que dos cabezas piensan mejor que una.

8. Haz respetar tus horas de estudio.

Aunque pueda sonar un poco feo, si estás estudiando, no permitas que nadie te moleste en ese momento. Apaga el teléfono y avisa a tus allegados de lo que estás haciendo, pidiéndoles con mucha gentileza que no te interrumpan durante dicho momento del día en el que te debes dedicar al estudio particularmente. Solo así podrás avanzar y estarás lejos de las tentaciones.

9. Crea material de repaso.

Hacer pequeños resúmenes es una excelente actividad y si las haces a mano, mejor todavía porque te ayudará a memorizar mejor lo que tienes que aprender. Este material de repaso lo puedes digitalizar también, de forma que lo lleves contigo a todas partes y puedas consultarlo en cualquier momento libre. Seguramente te ayudará mucho este hábito porque vivimos más momentos “muertos” de los que creemos y ahí se puede aprovechar para recordar algunos conceptos, fórmulas, etc. Pueden ser esquemas, fichas, mapas mentales… elige la técnica que mejor te acomode y ponla en práctica o prueba una a la vez, si eres de las personas que se aburren fácilmente.

Los hábitos tienen en común una cosa: se repiten en el tiempo. Por eso, te invitamos a ser constante en el estudio.

 
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