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13 consejos para mejorar tu salud en 2015

Publicado en 19 febrero, 2015
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Nuestra salud constituye un bien muy preciado que, siguiendo unos sencillos consejos, podemos preservar y mejorar sustancialmente. No es necesaria una dieta estricta ni una sobrecarga de horas en el gimnasio para disfrutar de un estado saludable y óptimo que nos permita llevar a cabo nuestras tareas diarias con solvencia, rendir en el trabajo y disfrutar al máximo del tiempo libre. Como la salud es una inversión que acarrea múltiples beneficios positivos, te aportamos a lo largo de este artículo las claves para mejorarla en forma de más de una decena de consejos. Recuerda que lo más importante es la constancia y hacer de ellos un hábito diario y regular:

1. Cuida tu cuerpo como tu bien más preciado: La prevención y la detección precoz de la enfermedad son los dos pilares básicos para mantener el estado de salud. Por lo tanto, a los hábitos de vida saludable no olvides sumar el revisar tu agenda médica y estar pendiente de revisiones y vacunas, fundamentales para la prevención de enfermedades. Sabemos que para la detección precoz, la realización de chequeos periódicos es muy importante, desde estudios urológicos para el cáncer de próstata y ginecológicos para cánceres de mama y cérvix, hasta colonoscopias para el de colon, espirometría para EPO. ¡Confía en tu médico!

2. Los horarios de sueño son fundamentales, para lo que es imprescindible dormir entre 7 y 8 horas diarias, puesto que el descanso es un pilar básico en nuestra salud. Mientras dormimos, se ponen en marcha los procesos de regeneración y recuperación del organismo. Así pues, debes establecer tu propia rutina de sueño, acostándote más o menos a la misma hora y sin caer en demasiadas distracciones como el uso del teléfono móvil, la televisión o la radio. 

3. Bebe agua en las comidas, constituye el primer paso para equilibrar la dieta, ya que debe suponer el 90% de nuestra hidratación corporal. Aunque ocasionalmente o en días especiales optes por refrescos, zumos azucarados o bebidas con alcohol, a diario la ingesta de agua como principal líquido supone una mejora sustancial de nuestra dieta.

4. Dedica media hora diaria a realizar ejercicio físico: este consejo es harto conocido, aunque lo difícil sea asumirlo, cumplirlo y planificarlo. Si tienes ocasión, no te cierres en un solo deporte como correr o nadar, practica varios y sobre todo, refuerza aquel que te guste más y no te aburra. Si es en compañía, mejor, ya que tu fuerza de voluntad se verá reforzada. Atrévete con step, yoga, pilates o spinning.

5. En relación al consejo anterior  y como complemento, anda más y utiliza menos el coche. Dejar de lado el vehículo para trayectos cortos y caminar, comporta no solamente quemar más calorías, sino tonificar los músculos de las piernas y mejorar la capacidad aeróbica. Todo lo que sea no estar sentado o parado y movernos repercute en beneficio de nuestra salud. Por lo tanto, también es aplicable subir escaleras y olvidarnos del ascensor. Como dice el refrán, menos plato y más zapato.

6. Sustituye los dulces, aperitivos grasos y snacks industriales por fruta. Los alimentos azucarados y con gran densidad energética no son saludables ni buenos para nuestro sistema cardiovascular. En cambio, la fruta te va a proporcionar fibra, vitaminas, minerales y calmar la sensación de apetito, y una macedonia es un postre riquísimo. También puedes optar por realizar algún curso de nutrición y así mejorar las pautas de una dieta completa y equilibrada.

 

7. ¡Cuidado con la postura corporal! El dolor de espalda de uno de los malestares más extendidos, especialmente para el segmento de las mujeres. Para prevenirlo, te recomendamos realizar ejercicios de flexibilización mediante técnicas de pilates o yoga así como potenciar la musculatura abdominal y dorsolumbar con natación. También puedes realizar pequeños ejercicios en el gimnasio con los que prevenir enfermedades de la columna. No olvides cuidar la higiene y rectitud de tu postura en el trabajo.

8. Realiza cinco comidas al día: Comer es un placer al que no debemos renunciar, por lo que es importante seguir esta pauta, en la que no debe faltar un desayuno completo formado por lácteos, frutas y cereales integrales y una cena ligera, así como incluir todos los elementos de la pirámide nutricional en su justa medida.  Si sumamos una dieta equilibrada al ejercicio constante (que actúa como un potente relajante emocional), reduciremos los factores de riesgo cardiovascular y nos sentiremos mucho mejor con nosotros mismos.

9. Tu cerebro es un músculo más. Los estudios apuntan a que las personas más activas cerebralmente se hallan mucho más protegidas contra el deterioro cognitivo, lo que se traduce en bienestar y prevención de enfermedades como el alzhéimer o la demencia. Por eso, cultiva tus hobbies y mantente activo socialmente, lee libros y periódicos, disfruta de la música y la pintura, aprende a tocar un instrumento o un nuevo idioma, realiza pasatiempos, baila y viaja todo lo que puedas. Si le das trabajo a tu cerebro, detendrás en gran medida el deterioro cognitivo que acompaña a la edad.

1o. Dispón de tiempo para relajarte y descansar. A pesar de que existen otros factores de riesgo conocidos como el consumo de tabaco, el colesterol elevado o la hipertensión, los factores psicológicos también constituyen la causa de numerosas enfermedades como el ictus, la angina de pecho o el infarto de miocardio. Recuerda por tanto reducir las sustancias estimulantes y practicar actividades relajantes (ejercicios de respiración, tai chi, etc..) Ya sabes que vivir sin estrés es uno de los secretos de una vida longeva y de calidad.

11. Cuida tus ojos del abuso tecnológico: El uso continuado de tu ordenador o tu smartphone reseca tus ojos y los daña porque genera estrés visual e incluso vista cansada y miopía. El mejor consejo para evitarlo es que intentes mantener la pantalla al menos a 50 cm de distancia y aplicarte colirio cuando notes tus ojos secos. Además, el abuso de los aparatos tecnológicos suele conllevar una vida sedentaria que no favorece en absoluto tu salud ocular. Descansa cada dos o tres horas del uso de la pantalla, sal a la calle y parpadea con frecuencia. Notarás la diferencia.

12. ¡Sonríe mucho! Las emociones positivas, como la alegría, el entusiasmo, la satisfacción o el orgullo, son una fuente necesaria de bienestar y calidad de vida, refuerzan nuestra autoestima y proyectan una imagen nuestra más atractiva. Cuando te ríes, liberas el estrés y la ansiedad y ganas en salud física y mental. La felicidad también cuenta en la salud.

13. Nadie te va a querer más que tú mismo. No olvides que verse bien equivale a sentirse bien. El elixir de la eterna juventud no existe, pero está en tu mano retrasar el envejecimiento y modificar tu imagen. Rodéate de las cosas, personas y actividades que te hacen sentirte una persona plena y feliz y apuesta por el deporte, la dieta equilibrada y el abandono de los malos hábitos. ¡Ya nos contarás que tal te ha ido!

 

 

 
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